Láser y cirugía refractiva ocular     “un poco de luz en la oscuridad” (IV)

         Cirugía refractiva cristaliniana

            Se realiza en personas que poseen catarata y consiste en sustituir el cristalino por una lente intraocular con la potencia que nos conviene. Si se realiza en personas sin catarata se denomina cirugía de cristalino trasparente y es una opción a considerar en grandes defectos.

         Cirugía refractiva corneal

Se realiza en personas que no poseen catarata, con defectos estables y sin enfermedades oculares asociadas y consiste en  modificar la curvatura corneal para reducir su potencia (miopía) o aumentarla (hipermetropía). Existen tres técnicas básicamente: la realización de cortes en la superficie corneal (en desuso), la introducción de materiales intracorneales (s. t. anillos). Y la realización de láser.

         Láser refractivo corneal

            El cometido del láser es “tallar” en la córnea la lente ideal que corrija el defecto de cada paciente. Para ello nos valemos del denominado láser excímero (luz coherente de alta energía) que vaporiza el estroma que resulta sobrante y generalmente en menos de un minuto.

  Existen básicamente dos formas actualmente de realizar el láser corneal. La primera consiste en “raspar” el epitelio de la córnea del paciente para poder acceder al estroma y realizar el tallado (PRK: acrónimo anglosajón de queratectomía fotorefractiva). Esta técnica está en desuso porque el paciente suele referir dolor postoperatorio y mayor inflamación.

            La otra técnica es la denominada LASIK (acrónimo anglosajón de láser in situ queratomileusis) y que, a diferencia de la anterior, realiza el láser en estroma respetando el epitelio que previamente se ha separado mediante una cuchilla (microqueratomo) o mediante la realización de láser puntual muy rápido (del orden de fentosegundos) que hace un corte a medida de la córnea sin utilizar cuchillas (éste último en experimentación) Al preservarse el epitelio la recuperación postoperatoria es más rápida y menos dolorosa.
 
 

            En definitiva, podemos concluir que existen diferentes métodos refractivos aplicados a los defectos ópticos oculares y cada uno de ellos tiene sus indicaciones. La realización de estos procedimientos puede llevar consigo un bajo porcentaje de efectos secundarios no deseados, como la presencia de hipo o hipercorrecciones que obligan a la reintervención, la exagerada respuesta cicatricial que puede incluso dificultar  la visión, infecciones...entre otras, por lo que la realización de estos procedimientos se realizarán sólo en los casos sin contraindicación y siempre bajo estricta información al paciente del proceso.

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